Angelines trabaja como encargada para una franquicia líder en la pastelería aragonesa y necesitaba contratar a una persona cualificada en pastelería. Lanzaba ofertas de empleo a través de diferentes métodos y no conseguía dar con un perfil medianamente cualificado y que le encajase en su negocio. Finalmente, aun sabiendo que los plazos de contratación en origen, son más largos, solicitó a la Fundación San Ezequiel Moreno a una persona con el perfil de pastelera fondant.
Theresa, tenía una pequeña tienda en Guayaquil en la que ofrecía sus servicios como pastelera experta en delicias fondant. No sólo ofrecía sus servicios como pastelera, sino que añadía decoraciones especializadas en Babyshower, bautizos, comuniones, cumpleaños y similares. Cuando enviudó se dedicó por entero a su negocio, convirtiéndose este en su única pasión, un buen día recibió una carta en la que le sugerían que debería abonar una “vacuna” mensual si quería seguir con el mismo. El primer pensamiento de Theresa fue cerrar la tienda, pero no podía hacerlo ya que era su forma de sobrevivir, y con su edad no sería fácil encontrar un empleo. Esa misma semana, leyó un anuncio de la contraparte en Ecuador de Fundación San Ezequiel Moreno, y vió una posible luz a todos sus problemas. Tras varios meses de tramitaciones, Theresa se encuentra trabajando con Angelines, libre de las extorsiones de las mafias de su país y sobretodo, haciendo lo que más le gusta “Delicias Fondant!”. Angelines por su parte está muy contenta porque la experiencia de Theresa le ha dado un aire nuevo a su negocio, mejorando su negocio.